viernes, 4 de mayo de 2012

YPF-Repsol: Buen punto el de Zloto

Rastros del cambio de paradigma de entender y asumir el petróleo ya no como un commoditie dependiente de la especulación financiera sino como instrumento propio para soldificar y acompañar el crecimiento y desarrollo de un país, más allá de las vicisitudes del mercado.
"Dejando de lado hipocresías y falta de autocrítica, la verdad es que hay elementos de sobra como para encuadrar lo que pasó en YPF como un caso de vaciamiento. Se registró una fuerte caída en la producción. Las reservas disminuyeron abruptamente. Aún así, la empresa ganó mucho dinero. Que casi en su totalidad fue repartido entre sus accionistas y sólo una cantidad ínfima fue destinada a inversiones de riesgo en exploración para apuntalar las reservas y el panorama de autoabastecimiento nacional.
Pero hay dos maneras de contar el vaciamiento. Una es limitarse a atribuirlo a un comportamiento perverso de tipo saqueo. Es una lectura moral que puede dar lugar a juicios éticos e incluso legales, pero no sirve para entender la lógica económica de lo que sucedió, que es un punto clave para fundamentar la necesidad de la estatización.
La otra manera de contar el vaciamiento es situarlo en el contexto de la estrategia de una compañía como Repsol, que de un día para el otro, y gracias a la compra de YPF, inició el camino de transformación de una empresa española de refinación y distribución de nula relevancia internacional, a una multinacional integrada desde la exploración hasta la estación de servicio con fuerte presencia en América Latina y Africa.
Y aunque se trata de una verdad de Perogrullo, para entender lo que sucedió hay que tener en cuenta que una empresa global se comporta como tal. Que es, ni más ni menos, intentar maximizar su rentabilidad a nivel global.
Precisamente eso es lo que hizo Repsol. El economista de la Universidad Nacional de Río Negro, Roberto Kozulj, demostró acabadamente la simetría que hubo entre los fondos que generó en la Argentina y la inversión que realizó en otras regiones, fundamentalmente en el norte de Africa. Lo que para YPF fue una descapitalización y para la Argentina la pérdida del autoabastecimiento, a Repsol le significó mejorar sus indicadores de rentabilidad.
Es decir que el vaciamiento respondió a la más estricta lógica económica de una multinacional. No fue perversión moral.
Esa lectura de la historia vuelve a enseñar los riesgos que implica dejar que sectores de la economía estén bajo dominio de firmas globales. Riesgos que cobran importancia esencial cuando se trata de sectores claves como la energía".
Fuente
Por su parte, Fernández Blanco, también en El Cronista, aporta: "El cerrojo oficial que rige el mercado de cambios es otro de los escollos que la YPF de bandera nacional no tendrá siquiera que enfrentar. Así, contará con las divisas que requiera para importar combustibles y mantener abastecido el mercado, explicó una fuente oficial. Es que uno de los grandes objetivos inmediatos de la estatal será mostrar una gestión eficiente sin faltante de producto en surtidores.
Una semana después de la puesta en marcha de la intervención a la empresa, que conducen el ministro de Planificación, Julio de Vido, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, la nueva conducción se puso en contacto con la Secretaría de Energía para pedirle que emita un nuevo certificado para importar gasoil. Es un paso obligado incluso para la YPF estatal, dado que la cartera de Cameron es la encargada de habilitar las compras en el exterior de cupos sin impuestos, aunque ambas dependencias respondan a las órdenes de De Vido.
Se trata de 50.000 metros cúbicos (m3) de gasoil que llegarán al país en los próximos días. Su precio de mercado ronda los u$s 900 el m3, pero recibe un subsidio de u$s 180 el m3. Por lo tanto, ese embarque representará una erogación en torno a los u$s 36 millones.
La estatización de YPF trajo vientos de cambio en el sector de combustibles que superan por mucho los límites de acción de la empresa. El objetivo es uno: mantener bien abastecido al mercado.
Una de esas olas llegó a las costas de Shell, la compañía que conduce Juan José Aranguren "el único empresario que manifestó públicamente sus diferencias con el Gobierno cada vez que no estuvo de acuerdo" y sufrió, en 2005, un boicot por parte del ex presidente Néstor Kirchner, que llamó a no comprarle "ni una lata de aceite" a la petrolera.
Fuentes del mercado aseguraron a El Cronista que Roberto Baratta, coordinador del Ministerio de Planificación, le hizo llegar a Aranguren un mensaje claro: la estatización de YPF implica un punto de inflexión en la relación entre el Gobierno y la empresa.
A diferencia de YPF, esa compañía, Esso y Petrobras, las otras grandes del mercado, no tuvieron problemas para importar combustibles".
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