lunes, 6 de febrero de 2017

¿Quieren sacar de la cancha a Cristina?

Vuelven los rumores sobre la intención de sectores de poder fáctico de no permitir que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner pueda presentarse como candidata por la provincia de Buenos Aires en las próximas elecciones legislativas de octubre.
La maniobra habría comenzado a acelerarse por estas horas luego de que medios oficialistas dieran a conocer la transcripción de supuestas nuevas escuchas ilegales en las que la ex mandataria habría pedido apretar a jueces, por lo que podría ser acusada de obstrucción de justicia, una de las causales para dictar una prisión preventiva.
En ese escenario que sueñan muchos de sus enemigos desde hace tiempo, Cristina podría ser invalidada por la justicia electoral bonaerense para postularse como diputada o senadora por el principal distrito del país y vidriera de la suerte del gobierno de Cambiemos.
El juzgado clave es el número 1 de La Plata, que hasta diciembre subrogaba la jueza María Servini de Cubría, que renunció a esa suplencia en medio de acusaciones de presiones del gobierno nacional. "Esto yo no lo he vivido con ningún gobierno. Estos no dejan de ser aprietes y en 42 años de justicia no los he vivido nunca", aseguró.
El 26 de diciembre, Servini de Cubría presentó su "renuncia indeclinable" al Consejo de la Magistratura enojada porque el órgano encargado del nombramiento y la remoción de jueces había decidido avanzar con su desplazamiento a pesar de que su subrogancia duraba hasta el 31 de marzo próximo.
En esos días de fin de año, la Comisión de Selección del Consejo había aprobado -mediante el voto de la mayoría oficialista- la designación del juez federal de Tres de Febrero, Juan Manuel Culotta, que en estos días de febrero podría ser confirmada por el plenario del cuerpo.
No se conocen fotos del juez Culotta
Culotta es el juez elegido por Macri (es cercano al secretario Legal y Técnico de la Nación, Pablo Clusellas, y amigo de Alejandro Pérez Chada, uno de los principales abogados del presidente) para ocupar ese cargo electoral clave para las próxima elecciones, en un distrito donde el PRO depende de la estructura partidaria del radicalismo -especialmente para la fiscalización de la elección-, y en el que -según múltiples encuestas- no tiene los mejores números, mientras que la supuesta candidatura de la ex presidenta sí.
El juzgado federal número 1 estuvo a cargo del juez Manuel Blanco hasta el 2 de septiembre de 2014, cuando, tras el fallecimiento del magistrado, se hizo cargo del juzgado en forma interina el titular del juzgado 2, Adolfo Gabino Ziulu.
En diciembre del 2014, durante la anterior integración del Consejo de la Magistratura, con mayoría kirchnerista, fue elegido el entonces secretario judicial de la Cámara Federal, Laureano Durán, para subrogar ese juzgado. El año pasado, con Cambiemos en el poder, fue destituido acusado de ser cercano al ex ministro de Justicia, Julio Alak, y reemplazado por Servini de Cubría.
Mientras, Culotta fue denunciado en el Consejo de la Magistratura por Abuelas de Plaza de Mayo por su paso por la Sala I de la Cámara Federal de San Martín (Buenos Aires), donde habría tergiversado pruebas e invocado hechos falsos durante el juicio -en 2011- contra el ex secretario del Ejército Eduardo Alfonso por delitos de lesa humanidad.
Pero además se suma otra irregularidad sobre el jugado en sí mismo: ya existe un concurso abierto -trámite número 348-, que está sospechosamente demorado. Este mecanismo -al estar en curso- impide el traslado de un juez (como es el caso de Culotta, que además no es de la misma competencia y jurisdicción), y es el indicado para terminar con las subrogancias en este juzgado clave, desde donde se puede impugnar y habilitar candidaturas.
Fuente Fuente Fuente Fuente Fuente Fuente
Pablo Clusellas, el Zannini de Macri
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