miércoles, 21 de junio de 2017

El nuevo cerebro detrás del multitudinario #CristinaEnArsenal

"Las formas son fondos, y por eso son tan importantes las imágenes en la comunicación en general, y en la política en particular. Pensamos sobre lo que vemos. Nuestra manera de pensar tiene un gran vinculación con el mundo figurativo, y esa primera información se convierte en concepto", dice Antoni Gutiérrez-Rubí en una entrevista con el canal de la Universidad de Navarra (España).
Gutiérrez-Rubí es un consultor catalán y asesor de comunicación; fundador y director de Ideograma, una consultora de comunicación con más de 30 años de experiencia en España y que en los últimos tiempos ha trabajado con varios dirigentes políticos y empresarios latinoamericanos, entre ellos, de Uruguay, Panamá, República Dominicana y Ecuador.
En sus diversos artículos -que publica en diarios como El País, El Periódico, o Cinco Días (en España); Forbes (México), Reforma y Aristegui Noticias (México); El Quinto Poder (Chile) y El Telégrafo (Ecuador)- habla de "tecnopolítica" o "política en tiempos del WhatsApp", de la "política vigilada" gracias a plataformas como WikiLeaks o revelaciones como los papeles de Panamá, del impacto de los gifs y el Snapchat en el debate político, y del rol de las ciudades en el actual entramado social.
"La política hasta ahora tenía datos socio-económicos. Hoy se pueden saber gustos e intereses, se dispone de una gran data que permite conocer mejor al elector y definir mejor los mensajes. El segundo cambio es que la comunicación se da en los códigos, lenguajes y plataformas del elector. Y eso debilita el lenguaje publicitario, creo, en favor del lenguaje interactivo. El tercer cambio afecta la gestión. Ya no hay que esperar cuatro años para premiar o castigar una gestión con el voto. Hoy la gente vota cada día, la opinión diaria cuenta mucho, no se puede gestionar sin capacidad de escucha y observación. Es imposible prescindir de estas opiniones", le dijo a Página 12 cuando llegó al país en marzo.
Su nombre volvió a sonar en las últimas horas luego del multitudinario acto de Cristina Fernández de Kirchner en el estadio de Arsenal, ya que varios periodistas y dirigentes políticos -tanto oficialistas como k- reconocieron algunos cambios en la comunicación de la ex mandataria, y algunos de ellos se los adjudicaron a Gutiérrez-Rubí, aunque aclararon que el concepto general de la "misa cristinista" en Sarandí (Buenos Aires) estuvo bajo la supervisión de CFK, con aportes de los históricos Javier Grosman y Enrique Albistur.
El escenario en el centro del público, el abandono de formas discursivas interpretadas como propias de una "maestra Siruela", un look más informal, la desperonización de la liturgia del evento -sin banderas partidarias, sin bombo, sin marcha, sí himno nacional- fueron algunas de los cambios que muchos marcaron -la mayoría de forma elogiosa-, a tal punto que algunos medios oficialistas se animaron a tratar de desmerecerlos a partir de asegurar que Cristina copió a Cambiemos o a Jaime Durán Barba, el consultor estrella de Mauricio Macri.
Según las versiones, detrás de estos cambios estaría la mano de Gutiérrez-Rubí, que en mayo había sido citado por el diario La Nación como el nuevo responsable de la comunicación en redes del kirchnerismo y de hashtags como #ElFracasoDeMacri, #TenemosLaFuerza y #LoQueElCambioSeLlevo, campañas que buscarían que el movimiento de Cristina Kirchner recuperara el terreno supuestamente perdido ante el macrismo.
Según el diario oficialista, el experto habría sido acercado por el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, y una de sus primeras instrucciones habría sido concentrarse en "un mensaje muy anti Macri, no a favor de Cristina. El foco es lo que pasa ahora en el presente, lo que le pasa a la gente con la situación económica".
Justamente esa estrategia es la que desplegó ayer la ex presidenta, durante el lanzamiento del Frente Unidad Ciudadana, con una puesta en escena del testimonio en carne y hueso de los afectados por las políticas perpetradas por el gobierno de Cambiemos en este año y medio.
Así, casi en cadena nacional, se pudieron ver y conocer las historias de Guadalupe y Julia (becarias del Conicet cuyas investigaciones están en riesgo), Laura (docente de la Universidad Arturo Jauretche, cuyos programas están siendo recortados), Ezequiel (estudiante de ingeniería electrónica que perdió su Plan Progresar), Fernando (estudiante de Historia que teme no poder seguir pagando el alquiler, lo que interrumpiría su carrera), Susana (directora de una escuela del conurbano bonaerense cuya matrícula aumentó exponencialmente debido a que muchas familias ya no pueden mandar a sus hijos a los colegios privados a los que concurrían), Luisa (directora de una biblioteca popular a la que antes los chicos iban a pedir libros y ahora van a pedir comida), María (encargada de un comedor barrial al que se le duplicó la exigencia de viandas en el último año), Víctor (presidente de un club de barrio que ya no puede pagar las tarifas).
También, Emma (jubilada en cuyo centro sólo pueden utilizar el gas dos horas para poder así pagar la factura), Lorena (hija de desaparecidos que aún busca a su hermano y que sólo encontró el 2×1 de la Corte para los genocidas), Agustín (un discapacitado que perdió el subsidio), Norma (madre de siete hijos que perdió la pensión), Verónica y Karina (obreras de dos pequeñas fábricas que están a punto de cerrar), Alejandro (un panadero que debió vender sus máquinas para pagar la indemnización por despido de sus empleados), Bárbara (trabajadora de una pyme en crisis), Adrián (integrante de una fábrica recuperada que ya no puede pagar los servicios), Pablo y Graciela (productores de verduras bolivianos cuya precarización crece día a día), Fabián (un remisero que casi no tiene trabajo), Claudia (que a duras penas  sobrevive con una feria de ropa virtual), Sabrina (electrodependiente afectada por las políticas de servicios), y Luis y Antonella (discapacitados visuales con tres hijos, que perdieron una de las dos pensiones por estar casados).
Según el diario español La Vanguardia, en su día a día, Gutiérrez-Rubí habla de comunicación, de marketing, o del binario 01 que domina las redes. Un entorno sin fronteras al que hay que saber adaptarse, aunque a veces ello consista en "aprender a desaprender", reclama.
Un buen consejo para el catalán, que deberá saber combinar sus conocimientos tecno-comunicacionales con la praxis política kirchnerista, esa que se acostumbró a centrar sus esfuerzos en la transformación de la sociedad más allá de las formas y las virtualidades.
Fuente Fuente Fuente Fuente Fuente Fuente
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5 comentarios:

claudia serra dijo...

Aquello que pude entrever de la campaña, me pareció brillante. Ya dije por otro lado que el eje sensorial me pareció hipermanijeado y acertadísimo . Ya me preguntaba quién estaba detrás de esto, gracias por el dato.
Ahora bien, detecto que dentro de un espacio que se supone nos entusiasma a tantos, todavía afloran quejas de paladar negro o silencios del todo inexplicables respecto de este giro estratégico y se leen, desde ayer, algunos posteos de temáticas sustitutivas medio tiradas de los pelos, como si se evadiera entrar en aguas de análisis del asunto. Supongo que debe ser muy difícil resignarse a que Cristina elija un muy urgente, puntual y diferente sujeto de seducción que aquellos que solíamos concentrar sus mimos. No quisiera imaginar que otra vez sufriremos epidemia de "desgarrados". Por suerte para el conjunto, ella está a años luz de nuestros egoísmos y la tiene muy clara. La pregunta es si estaremos todos a la altura de acompañarla en este giro comunicacional, o algunos seguirán jugando, como en presidenciales 2015, al tilingo. Saludos.

Mariana dijo...

Noooo!! Epidemia de "desgarrados" nooo! =0
Ya tuvimos bastante. Espero que hayan aprendido algo.

Rufex dijo...

El formato elegido por Cristina es un plagio de sí misma, pero antagónico: cuando cerró la campania de 2011 también subió personas al escenario... pero corporizaban a los sectores que habían sido beneficiados por el kirchnerismo por la ampliación de Derechos y Programas de inclusión. Hoy nos muestra la destrucción social que lleva a cabo este gobierno que enganió a tantos con sus mentiras durante la campania... Pateó el hormiguero y les "desorganizó la vida" a los politiqqueros.

ram dijo...

Si fue eficaz para el mal durán barba, no veo por qué quién está comprobadamente del lado del bien no tenga que usar una asistencia profesional, eficaz, privarse de algo así sería de idiotas y a la vez funcional al mal amarillo que, despiadada y lamentablemente, aún goza de buena salud.
Otra cosita, si éste es el eje de campaña, tiene una ventaja innegable, no es mentira - el virreinato es aún más porquería que la que puede expresarse en un acto y la Kris es la misma, se profundizan y pulen algunos detalles, bienvenidos sean....

tatincito dijo...

¡Gracias a Dios! Esta nota lo confirma: Cristina cambió su política comunicacional. Y para bien.

Mi enhorabuena.

Tantas veces lo pedí.

Abrazos.

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